Por The Amargi https://theamargi.com/posts/a-funeral-staged-for-unity-became-a-display-of-irans-fractures
El funeral del líder supremo iraní Ali Jamenei, celebrado a principios de julio de 2026 —más de cuatro meses después de su muerte el 28 de febrero de 2026, durante la primera jornada de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán—, se convirtió en un escenario para reafirmar la autoridad regional e interna de la República Islámica, así como en un ámbito donde se escenificaron públicamente luchas de poder tanto internas como internacionales.

Ausencia y presencia de expresidentes
Durante la oración fúnebre y la ceremonia de despedida de los restos de Jamenei, dos expresidentes de la República Islámica, Mohammad Khatami y Hassan Rouhani, no aparecieron en las imágenes —oficiales o no oficiales— de las filas principales de oración ni en las tribunas oficiales. Tras la muerte de Jamenei, ambos —junto con Mahmoud Ahmadinejad— son los únicos expresidentes de Irán que permanecen con vida, lo que hace que su ausencia resulte especialmente llamativa. Asimismo, no se publicaron imágenes que mostraran la presencia de la familia de Akbar Hashemi Rafsanjani.
Estas ausencias suscitaron polémica, dado que dichas figuras están estrechamente vinculadas a los sectores reformistas y partidarios de la negociación en Irán. Muchas personalidades asociadas a la administración de Rouhani siguen desempeñando un papel consultivo informal en la política exterior y las negociaciones del país, recordando que dicho gobierno apostó generalmente por la negociación a pesar de la oposición de los sectores fundamentalistas.
La ausencia de estas figuras, por tanto, suscita inquietud ante posibles tensiones internas.
Mahmoud Ahmadinejad
Aunque los primeros informes indicaban que Mahmoud Ahmadinejad también estaba ausente, posteriormente se informó que había asistido al funeral en Teherán y se publicaron fotografías suyas en la ceremonia.
Anteriormente, una información de The New York Times había señalado que, el primer día de la guerra, la residencia de Ahmadinejad en Teherán fue alcanzada por un ataque aéreo israelí y que él resultó herido. Dicho informe describía el ataque en el marco de un plan de cambio de régimen y de un posible escenario en el que Ahmadinejad sería utilizado como futuro líder tras la caída de la República Islámica; asimismo, indicaba que él se había desilusionado con esta posibilidad a raíz del ataque.
Su presencia resultó tan inesperada que algunos usuarios de redes sociales llegaron a sugerir que las imágenes publicadas podrían haber sido generadas por inteligencia artificial.
En este contexto, la aparición de Ahmadineyad en el funeral de Estado oficial del líder de la República Islámica deja abierta la posibilidad de interpretar su presencia como un retorno simbólico a la escena política oficial y como un distanciamiento visible de un escenario en el que se le había planteado como una opción para un orden político respaldado por Estados Unidos e Israel. Su presencia resultó tan inesperada que algunos usuarios de redes sociales llegaron a sugerir que las imágenes publicadas podrían haber sido generadas por inteligencia artificial.

Invitados extranjeros y presión diplomática
A nivel internacional, el funeral se convirtió en una de las mayores reuniones diplomáticas organizadas por Irán en los últimos años. Teherán anunció que se había invitado a representantes de más de cien países.
Cada delegación entraba al son de música militar, permanecía ante el féretro de Jamenei y era recibida con la recitación de un versículo específico del Corán. Los observadores notaron rápidamente que los versículos seleccionados parecían guardar una estrecha relación con la situación política entre Irán y cada uno de los países visitantes.
Paralelamente, los medios de comunicación iraníes afirmaron que Estados Unidos emprendió una intensa campaña diplomática en los días previos al funeral para disuadir a los gobiernos de participar. Según estas informaciones, al menos 13 países se retiraron de la ceremonia o redujeron su nivel de representación, aunque dichas afirmaciones no han sido verificadas de forma independiente.
Uno de los aspectos más controvertidos de la ceremonia fue la recepción de las delegaciones extranjeras. Cada delegación hacía su entrada al son de música militar, se situaba ante el féretro de Jamenei y era recibida con la recitación de un versículo específico del Corán. Los observadores notaron rápidamente que los versículos seleccionados parecían guardar una estrecha relación con la situación política entre Irán y cada uno de los países visitantes.
Por ejemplo, la delegación saudí, encabezada por el viceministro de Asuntos Exteriores, Waleed bin Abdulkarim al-Khuraiji, fue recibida con el versículo 3:13 del Corán, que hace referencia a la batalla de Badr y a la victoria de una fuerza creyente menor frente a un enemigo infiel más poderoso, seguida de una exhortación a los musulmanes a aprender de esta lección; se trata de un versículo ampliamente interpretado como una advertencia simbólica dirigida a Riad.
La delegación de Catar escuchó el versículo 48:2 del Corán, que destaca la guía y el perdón divinos, lo cual podría interpretarse como un mensaje de carácter más conciliador.
Mientras el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, se acercaba al féretro, se recitó el Corán 17:80, que invoca la entrada y salida honestas, así como la autoridad divinamente otorgada, reflejando el apoyo diplomático de Pakistán a Teherán.
La delegación turca fue recibida con el Corán 4:95, que alaba a quienes luchan por su bienestar y su vida por encima de quienes se quedan atrás, mientras que los representantes de las tribus iraquíes escucharon el Corán 33:1, que advierte a los creyentes contra la obediencia a los incrédulos e hipócritas.
Para Hamás, Hezbolá y otros miembros del llamado Eje de la Resistencia, los versículos seleccionados, según se informó, enfatizaban la firmeza, el martirio y la victoria final de los fieles.
En conjunto, estas recitaciones cuidadosamente seleccionadas sugerían que, para la República Islámica, incluso la exégesis coránica podría utilizarse como lenguaje diplomático.
La familia Jomeini
Esta pauta se repitió con los invitados nacionales. Cuando los miembros de la familia de Ruholá Jomeini —incluido su nieto, Seyyed Hasán Jomeini— subieron a la tribuna para presentar sus respetos ante el cuerpo de Jamenei, se recitó el versículo 95 de la sura An-Nisa. Este versículo establece una distinción entre «aquellos que se quedan en casa» (creyentes sin una excusa válida) y «aquellos que se esfuerzan» (quienes luchan por la causa de Dios con sus bienes y sus vidas), declarando superiores a estos últimos.
Esto podría interpretarse como una comparación entre ambas familias. Según los relatos publicados, Seyyed Hasán Jomeini y sus acompañantes abandonaron la tribuna antes de que concluyera la recitación del versículo, una coincidencia que suscitó numerosas reacciones en las redes sociales.

Un líder ausente
Las fotografías y los informes de la ceremonia muestran a tres de los hijos de Ali Jamenei —Mostafa, Masoud y Meysam— junto al féretro de su padre y a los de otros familiares fallecidos en el mismo ataque; su presencia es evidente en toda la cobertura mediática.
Por el contrario, Mojtaba Jamenei, el nuevo líder de la República Islámica y sucesor de su padre, estuvo ausente. Desde que asumió el cargo, su ausencia se ha atribuido sistemáticamente a motivos de seguridad, una explicación que también se ha dado en el caso de esta ceremonia.
Citando a dos miembros de la Guardia Revolucionaria y a una persona que participó en la organización del entierro, The New York Times ha informado que Mojtaba Jamenei desea asistir a la ceremonia de inhumación en el santuario del imán Reza, en Mashhad —prevista para el 8 de julio—, y dirigir allí la oración fúnebre.
Sin embargo, también se afirma que las autoridades de seguridad se han opuesto hasta ahora a su presencia. La prolongada ausencia de Mojtaba ha sido interpretada por algunos como una señal de que podría haber fallecido y como prueba de la falta de un liderazgo unificador en el Estado; otros, en cambio, la comparan con la figura del Imán Oculto, cuya ausencia, no obstante, sirve de fuente de unidad en periodos de conflicto político.
El hecho de que tampoco asistiera al funeral de su padre no ha contribuido a disipar estas tensiones.

La geografía del funeral
La geografía del funeral conllevaba su propia carga simbólica. Tras las ceremonias en Teherán —capital política de la República Islámica y centro del poder estatal—, está previsto trasladar los restos de Jamenei a Qom, la principal ciudad de seminarios de Irán y corazón institucional de la autoridad clerical chií, y posteriormente a Nayaf y Kerbala, en Irak.
Nayaf alberga el santuario del imán Alí y es uno de los centros más importantes de erudición chií; por su parte, Kerbala —lugar del martirio del imán Husein— constituye el eje simbólico del sacrificio, el duelo y la resistencia chiíes. El recorrido concluiría en Mashhad, donde Jamenei será sepultado junto al santuario del imán Reza, el octavo imán chií y el lugar de peregrinación más importante de Irán.
Esta ruta, sumada a la selección de invitados extranjeros, reconstruye simbólicamente el llamado «Creciente Chií» y el «Eje de la Resistencia», proyectando a la República Islámica como el centro político y espiritual de esta red transnacional, incluso tras la muerte de Jamenei.
El momento del funeral
La ceremonia de entierro definitiva está programada para el 18 de Tir (9 de julio), coincidiendo con el aniversario del ataque de 1999 a las residencias estudiantiles de la Universidad de Teherán y con el aniversario de las protestas del Movimiento Verde.
El momento elegido para el funeral también conlleva una carga política. Si bien es cierto que la fecha estuvo determinada en parte por el alto el fuego y que el presidente Trump afirmó haber dado tiempo a Irán para celebrar el funeral, el contexto interno también resulta significativo.
La ceremonia de entierro definitiva está programada para el 18 de Tir (9 de julio), coincidiendo con el aniversario del ataque de 1999 a las residencias estudiantiles de la Universidad de Teherán y con el aniversario de las protestas del Movimiento Verde: dos momentos decisivos en la historia de la oposición civil a la República Islámica.
Aunque las autoridades no han atribuido un significado explícito a esta coincidencia, el momento elegido podría interpretarse como un intento simbólico de recuperar estas fechas de gran carga política e integrarlas en la propia narrativa estatal de autoridad y continuidad, reafirmando así la autoridad del Estado en un momento en que la guerra se producía tras un periodo de importante agitación interna y su brutal represión.

