Introducción a los estudios sobre genocidio. Entrevista a Daniel Feierstein

por | Mar 15, 2026 | Entrevistas, Portada | 0 Comentarios

Manuel Férez- Muchas gracias por la entrevista, Daniel. Para iniciar me gustaría conocer un poco sobre tu biografía y tu carrera académica

Daniel Feierstein- Mi biografía se vincula a la articulación entre la militancia política contra la impunidad (iniciada de modo muy temprano, ya en los años finales de la dictadura, en la escuela secundaria) y el desarrollo académico, poniendo como eje ya desde el inicio el interés en el análisis comparado de los procesos genocidas. Actualmente soy investigador principal del CONICET y profesor titular regular en las Universidades de Buenos Aires y Tres de Febrero. Fui Presidente de la International Association of Genocide Scholars y miembro del Comité de Ética en la Ciencia del Ministerio de Ciencia argentino, así como fui perito ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Soy juez del Tribunal Permanente de los Pueblos.

MF- Eres autor del libro «Introducción a lo estudios sobre genocidio». Cuéntanos las motivaciones intelectuales que te llevaron a redactar el libro

DF- El objetivo era doble. De una parte, poder dar un panorama introductorio al desarrollo de los estudios sobre genocidio, un campo con 70 años de historia pero que no tuvo mucha presencia en el campo latinoamericano hasta inicios del siglo XXI y que sigue siendo bastante desconocido en las ciencias sociales en la región. Por otra, me proponía dar cuenta de un análisis comparado del conjunto de procesos genocidas en el siglo XX, que permitiera no solo un recorrido puntual sino la comprensión de tipos de procesos más globales desde las luchas por la hegemonía continental hasta la Doctrina de Seguridad Nacional, las luchas interimperialistas y descolonízadoras o la propia Guerra Fría,

MF- Libros como el tuyo deben trascender los espacios universitarios e impactar en la esfera política, mediática pero también en el público general. ¿Cómo ha sido la aceptación del libro en estos espacios y cómo dialoga con otras publicaciones enfocadas en el estudio de los genocidios?

DF- Efectivamente hay distintos niveles. Por una parte el propio debate académico, en donde el objetivo era introducir los aportes de un nuevo campo de estudios. Por otro el espacio jurídico-político, en cuanto a su irradiación a las causas judiciales. Por último, el ámbito educativo, donde el libro ha tenido un fuerte impacto, siendo utilizado en numerosos colegios secundarios por su capacidad para recorrer aspectos centrales de la historia del siglo XX.

MF- El libro es pertinente en una época en que ataques terroristas, invasiones y ocupaciones, guerras e incluso represión interna vuelven a tomar fuerza. ¿En qué y cómo ayuda tu libro a ubicarnos mejor ante los fenómenos violentos de la actualidad?

DF- Creo que busca sacar el análisis del plano de la violencia puntual y reconstruir procesos en distintas escalas de tiempo, introducir ondas de larga, media y corta duración. Por ejemplo los capítulos sobre la descolonízación francesa e inglesa permiten observar la articulación y elementos comunes en casos diversos (por ejemplo la India y Medio oriente para la descolonízación inglesa o Argelia e Indochina para la descolonízación francesa).

MF- Genocidio es un concepto/crimen que, para algunos, debe entenderse lo más ampliamente posible mientras otros apuestan por un uso más restringido. ¿Cuál es tu reflexión en este debate que, sin duda, tiene implicaciones más allá de la mera reflexión académica?

DF- Creo que es incorrecto plantearlo en términos de “amplio versus restringido” porque no es ese el debate de fondo sino precisamente cómo comprender el uso del exterminio como herramienta de reorganización social, como tecnología de poder. No pasa entonces ni por categorizar a todo proceso de uso de la violencia como genocida ni de reducirlo solo a uno o dos casos sino de observar y analizar cuales son las características estructurales que podrían permitir cualificar y analizar a un caso histórico de ese modo, para qué pueden tener utilidad estas herramientas, qué dimensiones del proceso histórico iluminan que no permiten ser tratadas o comprendidas con conceptos alternativos. Ese es el objetivo central del libro: aportar complejidad a modalidades simplistas de análisis del uso del terror o el exterminio por parte de los aparatos estatales.

MF- Como bien dices en el libro hay siempre derivas políticas de los debates y discusiones académicos pero también hay una politización del debate académico. Esas influencias han llevado a posturas académicas apologistas de regímenes que cometieron genocidio (pienso en la Turquía actual). Hay tensiones politico-académicas al hablar de genocidio. ¿Cuál es tu reflexión al respecto?

DF- Creo que el concepto de genocidio tiene una potencia que no ha logrado ningún otro que refiera al análisis de la violencia, ya que permite salir de la mirada fenomenológica y desalinearse de ella, observar el carácter estratégico del uso del terror y sus consecuencias en las dos dimensiones que iluminaba Raphael Lemkin (los modos de concebir las identidades y las transformaciones en clave de lucha por disminuir o aumentar formas de opresión). Eso claramente genera tensiones, que ya entonces constituye (el propio debate) un modo de incidir en los modos de construcción de las identidades colectivas, un tipo de conexión muy peculiar, y a la vez muy potente, del pasado con el presente. Entonces podríamos decir que bienvenidas sean las tensiones, ya que permiten cuestionar los lugares comunes y habilitar otras miradas.